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martes, agosto 19, 2008

Fin de semana en las Termas

Hacía bastante tiempo ya que no nos arrancábamos a las termas y mas aún por un fin de semana y este pintaba para ser perfecto.

El pronóstico decía que el sábado iba a estar espectacular y que el domingo pintaba para bueno, así que había que irse el viernes.

Como siempre, me conseguí cabaña a ultima hora, gracias a la ayuda de un primo, así que el viernes a las cinco de la tarde ya estábamos instalados, comiendo, disfrutando del calor de una estufa a leña y esperando que llegara el día sábado.

La noche del viernes, hubo mucho frío, incluso con nevazón así que el sábado el paisaje estaba espectacular. El blanco de la nieve, se hacia pálido ante la ausencia del sol. Aún así el paisaje sobrecogía.

A las 10 de la mañana ya estábamos montados y arriba de un andarivel. Había que probar la nieve y estaba muy buena. Sin embargo, el pronóstico había fallado y el día estaba nublado y fue aumentando durante el día, primero con una suave nevazón y luego con una ventisca con agua-nieve y mucho viento. Igual, soportable. A ratos, la neblina era tal, que la única forma de seguir bajando era buscar a un esquiador que fuera adelante y solo seguirlo.

Sin embargo, habían mas sorpresas. A eso de las 12 y algo subíamos con mi hija por uno de los andariveles, cuando este se detuvo. Pasaron los minutos, el viento arreciaba y nosotros, junto a muchos mas, balanceándonos por el fuerte viento, sin poder hacer nada. Alcanzamos a estar así mas de media hora. El frío se colaba por la cara, lo único de piel a la vista, hasta que al final el andarivel lograron echar a andar de nuevo el andarivel, para sacarnos de esa situación. Al final, el andarivel lo pararon y no lo hicieron andar mas.

Así pasó el sábado, mucha gente, muchas colas, pero bien aprovechado.

Y como el día no había estado radiante, había que quedarse al domingo. Partimos a las 10 de la mañana y estuvimos hasta las cinco de la tarde.

El día estuvo espectacular. Anduve por pistas que nunca había hecho. (las tres marías son demasiado bellas) Superé mis propias espectactivas. Disfruté mucho con mis hijos y con los amigotes de mi hijo.

Ahora, sólo a esperar la próxima.

jueves, septiembre 20, 2007

Majestuosa es la blanca montaña....

En el último tiempo, la nieve se ha vuelto motivo de permanente preocupación con mis hijos. Esperamos con ansias un fin de semana con buen tiempo y con algún dinero disponible para arrancarnos a las Termas de Chillán.

Muchas de nuestras conversaciones giran en torno a esto y al parecer las de ellos también porque este año, nos hemos encontrado con muchos de sus amigos aprendiendo o esqui o snowboard, en que en muchos casos, los niños se han transformado en instructores, lo que me alegra mucho por las ganas que le ponen en eso, en trasmitir lo que saben a sus amigos.

Me ha tocado encontrarme con los amigos de mi hijo en las termas, en que la mayoría va con el espiritu aventurero tipico que quien tiene 16 años, es decir, a la buena de Dios... Ellos no lo saben, pero aplican al pie del la letra el dicho de "Dios proveerá", porque no siempre afinan todos los detalles y siempre terminan confiando en que algo pase o que las cosas se solucionen con un buen fin para ellos.

Mi hijo, cada día se desempeña mejor arriba de su tabla y nosotros con mi hija seguimos peleando con los esquíes. Sin embargo, mi hija este año, me pidió en uno de los viajes que quería aprender snowboard, así que arrendamos una tabla para ella y con mi hijo oficiamos de instructores. Sin embargo, ponerse la tabla y deslizarse, requiere gran coordinación, agilidad, ganas y mucha pero mucha paciencia para soportar todos los porrazos, para lo que mi hija no estaba preparada. Al fin de la tarde quedó claro que la tabla quedaría pendiente hasta nuevo aviso...

Este año, la temporada ha estado espectacular. Ha nevado mucho, lo que para mi también ha sido motivo de contradicción. Por un lado la alegría de saber que mientras mas nieve caiga, mejor van a estar las canchas, pero por otro lado, pena por el desastre que ha causado en las zonas cordilleranas habitadas como Ralco, la zona de Curacautín y otras tantas, en que la nieve ha mantenido aislada a mucha gente y ha matado a muchos animales, dejando a mucha gente con lo puesto solamente y en espera de la ayuda del gobierno...

En fin, como siempre. Todo tiene dos caras...

Les dejo algunas fotos que muestran la majestuosidad de esta montaña, de la que ojalá todos pudieramos disfrutar sanamente y que ojalá hubiera una forma para controlar los daños que a veces produce.