Hace mucho tiempo que mis papás me tenían invitado a Rere a ver al tío Manolo, hermano de mi mamá y todo un personaje en esos lados...
Por

los motivos variados, el viaje se postergó varias veces (en algunas de las cuales yo me olvidé).
Desde la República, hay un camino interior que llega hasta

Rere y de ahí a Tomentucó.
Hace tres semanas fuimos por primera vez y la sorpresa de los tíos fue tremenda, hacía ya mas de tres años que no nos aventurábamos por esos lados.
El viaje fue tranquilo, nos detuvimos un rato en Rere, a comer algo, visitar el torreón de la antigua Iglesia y las míti

cas, campanas de Rere, que según cuenta la historia, se

fundieron con las donaciones de joyas de oro de toda la gente que vivía en los alrededores (mi mamá cuenta que su abueltita fue una de ellas)
Rere es un pueblo pequeño que vivió años de esplendor en la época de la conquista española, principalmente por la existencia de lavaderos de oro. Rere llegó incluso a tener un banco y generar su propios billetes. Hay muchas casas de adobe, con muros

gruesos y cubierta de tejas, algunas aún se mantienen en buenas condiciones y otras ya están en el suelo.
Ya en el campo, los viejos se dedicaron a arreglar el mundo y ponerse al día. Con mi hija, laPali, nos dedicamos a recorrer el campo (la granja según ella), buscar animales, pájaros, árboles distintos, frutas, frutos silvestres, recoger bellotas, el fruto de la encina y con el cual se pueden formar muchas figuritas graciosas (incluso a Arnold y Gerald). Le mostré como reconocer y sacar para comer, los frutos de la Rosa mosqueta (esos que se pasan de maduros y que el sol los d

eja como pasas). En la tarde f

uimos a buscar manzanas y membrillos, pero eso, es otro cuento.
En la granja habían varias cosas simpáticas, como el "gato volador" y la gallina que quería aprender a volar. La gallina estaba arriba de un parrón buscando granitos de uva para comer.
Los viajes al campo, siempre son entretenidos. Siempre hay cosas nuevas para ver, para aprender y para mostrar...