Algunas fotos...
Aún a mediados de octubre se puede ver algunos manchones de nieve, especialmente en los cerros mas altos, que se ven tan cerca... pero están tan lejos. En la época de invierno, es usual que el sector pase algunos días

y hasta semanas con hasta 80 cm de nieve.
El sol, el sol, siempre generando sombras...

Los
digüeñes, son pequeños hongos que crecen en los
hualles (robles) mas viejos, de color rosado a naranjo y que se puede comer en ensaladas o bien con huevos revueltos, forma en que nunca los había comido y que se preparan friéndolos previamente en manteca de cerdo, para luego dejar caer los huevos y freir el conjunto. Quedan muy ricos.
Nunca había visto como se generaban en el árbol, como salían, de donde salían. Esta vez pude verlo e incluso pasar por el bosque, estirar la mano, sacar uno, comerlo y así hasta aburrirse.

En el campo, el patio cubierto (parrón - ramada) y la cocina son puntos de reunión obligados, es que se realizan las actividades sociales. Es como el living comedor moderno, con cocina incluído, claro que acá,

en el centro, se incluye un fogón, que permite mantener el calor de la habitación y cocinar un asadito de chivo como el de la foto.
El humo que la leña genera, se adhiere a la cubierta, que está formada por
canoas, verdaderas tejas gigantes de madera que que apoyan una contra otra en la cumbrera y en las paredes. El humo, hace que se vuelvan casi impermeables.

En el interior de la cocina, especialmente en la noche, se siente muy agradable el calor del fuego, pero el humo.... deja la ropa con un aroma exquisito.
En esta ocasión, despues de terminar el asado y viendo que la noche era joven y el cielo estaba muy estrellado, pero hacía un poco de frío, salimos al exterior a buscar un árbol bajo el cual hacer una fogata, para seguir con la conversa...
El fuego atrae de una manera increible, el ver crecer la llama, ver las formas que toman... Al final, los cercos de ramas secas, pasaron susto.
Y para no salir del tema...