Una de las cosas mas entretenidas de mi trabajo, es que cada día es distinto y nunca se cómo, dónde y con quién se pasa el día y menos como termina....
El viernes pasado (ayer), me tocó ir a una visita a terreno en Huepil, de cabrero hacia la cordillera. En cada viaje anterior quedaba con las ganas de sacar
una foto al volcán Antuco, así que hoy como andaba con tiempo, salí del pueblo, hacia el campo, a buscar esta foto.
La idea era encontrar una vista en que no se vieran cables de la luz ni postes... así que salí a buscar una. La verdad es que no me costó mucho, pero cada vez que e
ncontraba una vista sacaba una foto. El problema es que daban ganas de seguir buscando una mejor.... y así llegué a Trupán a 17 km de Huepil y luego a Polcura, a 6 km de Trupán y así sucesivamente. Las ganas de llegar al volcán no me faltaban.
En Polcura, seguí un camino, que terminó en el cementerio, lo cual no estaba en mis planes, di la vuelta y comencé a bordear un río que se veía. La huella (no era camino definido) estaba espectacular, muchas piedras, pozas de agua y en algunos sectores, hasta desparecía. La vegetación perimetral se componía de litres, (sabían ustedes que los campesinos cada vez que pasan frente a un litre lo saludan respetuosamente, para que no se enoje y no les de alergia, para ellos es "el señor litre") a radales y otros que no había visto nunca, lo que menos había era pinos, que alegría. Lástima que el camino se terminó, justo frente a un embalse que regula el caudal del río. Así que me volví y seguí ot
ro que tenía piedras bastante sueltas, así que a poner tracción (cuando pongo la tracción del jeep, me imagino que este se transforma en un tigre, que corre agazapado, con todos sus sentidos alertas, es una sensación increíble).
El cuento es que el camino es espectacular, muchos árbol nativo, mucho verde, praderas, cortes de cerro en piedra y vistas y mas vistas del volcán y los montes aledaños, que cada vez se veían mas c
ercas. Muchos puentes, con esa agua cristalina que sólo la cordillera entrega, las ganas de tirarse al agua pese a los 15 grados no faltaban. Las fotos están tomada desde el puente Polcura.
Me volví loco sacando fotos y buscando un peumo. ¿Han tomado el olor de las hojas de peumo? Es un olor que me recuerda cuando era pendex y jugaba entre medio de los peumos, así que a buscar un peumo, que encontré a la orilla del río, justo donde se podía ver unos rápidos.... que ganas de tener una balsa. En todo caso, eran como 200 metros, muy poco para mi...
Y así, cada vez mas arriba y mas cerca del volcán, pasé de largo por la central Antuco y ahí recién capté por donde andaba. Seguí de largo y me encontré con un "control obligado", en el que el guardia de turno me señaló que no podía seguir por ese camino y que no se podían visitar las centrales,
sin permiso de los jefes....Así que me no me quedó otra que volver por el mismo camino.
Al darme vuelta y volver, fue cómico ver un letrero de no tomar fotografías. La bajada fue bastante rápida, pero alcancé a observar junto al camino restos de una línea férrea que alguna vez llegó hasta Antuco y de la cual quedan rieles y durmientes, eso si, mucho mas chicos que los actuales y con una separación mucho menor entre ellos...parece que los trenes eran mas chicos. En fin, esa línea es posible encontrarla hasta cerca de Campanario (otro pueblo llamado campanario, no el del pisco, por si acaso).
Al llegar a Trupán, me encontré con una gran laguna que había visto de ida, así que me detuve a observar la gran cantidad de cisnes que nadaban apaciblemente, mientras pensaba en sus parientes muertos allá por el río las cruces en Valdivia. Estos cisnes, se veían de lo mas relajados y despreocupados.
En cuanto a los pueblos visto, Polcura es una localidad, que se forma alrededor de la calle principal, con las típicas acequias laterales que alguna vez se usaron para
distribuir agua. Trupán en cambio es algo mas grande, también tiene las acequias en las calles y algunas manzanas. P
arece que van a poner alcantarillado o están mejorando el sistema de agua potable, por lo que hay unos desvíos en las calles que me permitieron ver algunos almacenes que aún conservan la tradición de colocar las banderas de colores blanco o rojo en sus puertas, para mostrar a los clientes, que tienen pan o carne disponible.
De ahí a Huepil el viaje fue muy corto y vuelta a la realidad. En Concepción, los teléfonos de la oficina ni mi celular paraban de sonar, los recados eran miles...Ya era hora de aterrizar.
Lo que no se vio:
Vacas
pastando al lado del camino
Solución chilena, para el
atravieso en un canal.